Microbios: ¿aliados o enemigos?

Microbiología

Microbios: ¿aliados o enemigos?

El envejecimiento se acompaña —y seguramente es consecuencia— de un proceso de inflamación crónica. Un proceso que se va manifestando poco a poco a lo largo de la vida. Esta inflamación asociada al envejecimiento —en inglés inflammaging y en castellano aun sin traducción equivalente que yo sepa—, interfiere con el funcionamiento del sistema inmunitario y ocasiona numerosas enfermedades, como la aterosclerosis o el cáncer, impide la reparación de los tejidos y favorece la degeneración progresiva del organismo.

Son diversas las causas que producen inflammaging, como las sustancias tóxicas que emiten de las células senescentes, el declive del sistema inmunitario o la ateración del microbioma, el conjunto de microbios que habita en nuestro organismo desde que nacemos.


Un número creciente de investigaciones sugiere que la disfunción progresiva del microbioma intestinal está en el origen de esta inflamación crónica que acompaña al envejecimiento.

El microbioma y la inflamación

El microbioma intestinal es un conjunto inmenso de gérmenes de varios tipos, bacterias, virus, arqueas y eucariotas, y que habitan en nuestro tubo digestivo. Se sabe que tenemos, por lo menos, el doble de microbios que células propias en nuestro cuerpo. En cierto sentido somos más microbios que humanos.

Pero, en cualquier caso, sin la presencia y ayuda de ellos no sobreviviriamos ni un solo día. Son absolutamente imprescindibles. Aun así, casi la totalidad del microbioma intestinal lo constituyen bacterias del género Firmicutes, Bacteroides, Proteobacteria y Actinobacteria. Regulan varias funciones intestinales y actuan junto al sistema inmunitario protegiéndonos de la proliferación de gérmenes patógenos, y mantienen íntegra la barrera intestinal. Está comprobado que la alteración del microbioma tiene malas consecuencias para el sistema inmunitario.

Por otra parte, el microbioma cumple un papel primordial en la producción de energía y en el metabolismo. Nuestros microbios procesan las fibras alimentarias convirtiéndolas en ácidos grasos de cadena corta, que mantienen la homeostasis intestinal y nos protegen de la inflamación.

Para que el sistema inmunitario mantenga su integridad, necesita que haya un intestino sano con un microbioma rico en gérmenes beneficiosos. La pérdida de la diversidad microbiana, que ocurre paralelamente al envejecimiento, es responsable, al menos en parte, de la alteración de la barrera intestinal que, a su vez, favorece el paso de microbios y sustancias inflamatorias al resto del organismo, generando inflamación, el inflammaging.

Una hipótesis en auge

Nuestro microbioma es dinámico y cambia en función de la dieta que seguimos, del estilo de vida que llevamos o de infecciones que podamos sufrir, entre otras causas.

Además, es significativamente diferente en jóvenes que en ancianos. Mientras que en los primeros abundan los microbios beneficiosos, con la edad van substituyéndose por otros que favorecen el paso de substancias inflamatorias a la sangre y contribuyen a la inflamación crónica de nuestro organismo. Asímismo, este cambio en la flora microbiana favorece la disfunción del sistema inmunitario y dificulta la eliminación de células senescentes. Éstas, a su vez, también son responsables de segregar substancias inflamatorias —citoquinas, quimoquinas y otras que constituyen el fenotipo secretor asociado a la senescencia (SASP)— que no hacen otra cosa que empeorar el entorno de inflamación crónica. De ser cierta la hipótesis, todo ello sería lo que provocaría la aparición de enfermedades relacionades con el envejecimiento.

Quedan aun muchos puntos por averiguar acerca de esta hipótesis. Aunque no está claro del todo que la alteración del microbioma sea el origen de la inflamación, cada vez hay más evidencias que lo sugieren. Y si se confirma, podría ser que manejando adecuadamente el microbioma y reduciendo la inflamación resultante consiguiéramos mantener una buena salud durante más tiempo y reducir las enfermedades relacionadas con el envejecimiento.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Más info

aceptar